Nuestras vidas como Ahújos comenzaron el 29 de agosto, cuando llegamos por la mañana con nuestras familias y muchos nervios para asistir al acto de bienvenida en el que e l director Francisco, los jefes de estudio, el padre Pelaz y los decanos nos dirigieron unas palabras de recibimiento. Tras esto, nos reunimos todos en la cafetería para un cóctel donde los nuevos colegiales pudimos conocernos por primera vez, reuniéndose aquellos que se conocieron durante el verano, mientras nuestros padres se hacían una idea de con quién compartiríamos esta nueva etapa de nuestras vidas. Tras despedirnos de ellos con una mezcla de nervios y tristeza, empezaron las actividades de integración, con distintos juegos que nos ayudaron a romper el hielo y conocernos mejor, obligándonos a contar anécdotas graciosas para que se nos quite la vergüenza.
Ese mismo fin de semana tuvimos nuestra primera convivencia en Las Presillas. Allí disfrutamos de actividades como piragüismo por la mañana, donde casi nos entra hipotermia a algunos, escalada, tiro con arco y parkour. Más tarde, nos acercamos a un lago cercano donde pasamos un rato jugando a las cartas y charlando para hacernos una mejor idea del tipo de personas con las que estaremos jugando a las cartas el resto del año. Al volver al colegio mayor, salimos por la noche al Maná con muchas ganas de conocer a las chicas del Mónica, aunque significara asarnos vivos dentro del local. El domingo celebramos una misa, en la que nos hicimos una idea de cómo era la capilla, y un vermú, y participamos en unas dinámicas de agua con nuestras compañeras del Berrospe y del Roncali, en las que más de uno acabará empapado, que terminamos en el Berrospe con unas buenas pizzas.
La semana estuvo llena de actividades. En esa semana finalmente conocimos a nuestros veteranos en una genial barbacoa con DJ el lunes por la noche. También hicimos un escape room, asistimos a una charla con la policía en el Mara que terminó con una cena de hamburguesas y un divertido karaoke junto al Roncali, donde a algunos se les fue la vergüenza con algunas canciones.
Con la llegada del fin de semana, nos fuimos con muchas ganas a la convivencia al Escorial, acogidos por el Colegio Mayor María Cristina. La tarde empezó con unos partidos de fútbol y acabó con una auténtica “rave” con copas, música, unas luces que no siempre hacían caso y un delicioso bocadillo de tortilla preparado por las chicas de cocina. Al día siguiente fuimos a un paintball, donde acabamos sudados del calor y reventados de las balas, y finalmente cerramos la jornada con una cena por nuestra cuenta en el pueblo en la que nos fuimos diferentes grupos por su lado para conocernos entre nosotros. Además, tuvimos la suerte de disfrutar de una visita guiada al Monasterio de El Escorial, que terminó con una misa en la impresionante catedral. Para rematar el fin de semana, nos acercamos a la Laguna de San Juan,donde montamos lanchas con una banana inflable, que fue la actividad estrella, padel surf y kayak, en los que una vez más nos conseguimos congelar.
La última semana de integración también vino cargada de planes. Asistimos a la charla “Bullies: retrato de un silencio”, impartida por Jaime Nava y Jero García, la cual vino cargada al simular que se iban a pegar, que aunque muchos no se lo creyeran pudo hacer un gran ejemplo de las consecuencias del bullying. Luego hicimos la tradicional ruta por Madrid con nuestras compañeras del Mónica, donde algunos se perdieron y otros continuaron solo por las cervezas gratis. Además, hubo actividades distintas como karting, para descubrir quién tenía más habilidad al volante y quienes les gustaba comer paredes, y una sesión de microteatro con los colegios Mónica y Pino, donde vimos tres obras cortas muy bien actuadas, unos juegos de actuación para que desaparezca la vergüenza y, finalmente, una barbacoa.
Finalmente llegó el día más esperado: la Fiesta del Novato, nuestra primera noche de fiesta en Madrid como ahújos. Cerramos la etapa de integración con una genial misa entre colegiales, una cena a la que cada novato pudo llevar a una acompañante y, por fin, la esperada fiesta en la que, aunque muchos se fueran antes por extrañas circunstancias, celebramos junto con nuestros veteranos nuestra entrada oficial en la gran familia del Colegio Mayor Elías Ahúja.
Daniel Loya
Lucas Riestra
Santiago Whittaker























